Amor unilateral

Me he enamorado de tu olvido

de tu voluntad para amar las cosas rotas

de tus sueños de la infancia.

Me he enamorado de tu sonrisa chueca

de tus huellas dactilares

de tus bromas sin sentido.

Me he enamorado de la nada

del espacio que separa tus ojos

de tu incapacidad de lograr quererme.

Me he enamorado de la duda inconclusa

del sentido de no pertenencia

de las ganas de querer atarme a tus pestañas.

Me he enamorado de la carencia de tu amor

de la falta de un afecto recíproco.

Me he enamorado de la tristeza de mi corazón sediento

de mis manos vacías

de tus manos que no me llevan sobre tu cuerpo.

Me he enamorado,

mas el fuego de mi amor, no será para ti.

Primer entrada del 2021

Cuatro de Enero del dos mil veintiuno, me he sentido un poco distraída, como si el alma estuviese en un estado de limbo entre la tristeza y la tranquilidad de una soledad que ya no duele, en Navidad sentí que el corazón se me rompía en mil pedazos, pero esa sensación ha mutado y ahora todo se siente como una torrencial lluvia de recuerdos. Pero ¿qué recuerdos? tengo veintiséis años y suelo confundir el pasado con los sueños, a lo mejor de eso se trata la memoria, de agregar fantasía a los momentos ya vividos.

Estos días he divagado por las cartas escritas de mis versiones anteriores del año trascurrido, escribí exactamente seis cartas a puño y letra, ninguna la entregué y a decir verdad no sé si sea capaz de entregarlas algún día, hoy las leo y las releo con cierto desdén, me avergüenzo de mí, de aquellas letras que nadie ha leído. Cuatro cartas las escribí para un amor que no alcanzó a ser amor y las otras dos van dirigidas a un amor que hace mucho dejó de ser amor; acaso ¿qué estaba pensando? ¿por qué siempre escribo en tiempo presente o futuro, pero nunca en presente? quizá solo soy una tonta enamorada de las palabras sobre el papel, una nostálgica que se enamora y se desenamora en cuestión de parpadeos, aún no sé que soy y que son este manojo de sentimientos que llevo amarrados en eso que llamamos ser, pero creo que seguiré escribiendo cartas, creo que seguiré recordando, imaginando, amando y dejando de amar como rutina, no hay nada de malo en ello, me desarmo y me armo como cualquier rompecabezas que compras en jugueterías, ahora sé que ese es mi superpoder, mi verdad, mi esencia, no le temo a la felicidad y mucho menos al vacío que se siente cuando esta se marcha.

Soy un puzzle y no importa cuantas veces me desarmen, siempre encontraré el camino para armarme de nuevo.

Mi manera de querer

Mi cielo y tu cielo parecen divididos por un muro de concreto, un límite que separa tu vida de mi vida, tus ojos de mis ojos y tu alma de mi alma.Sé que al otro lado estás tú, y aunque difuso aún puedo escucharte reír y aunque borroso a veces creo espejismos con tus recuerdos y por un momento volvemos a ser. Fuimos esas líneas convergentes que se cruzaron en algún momento hermoso de la vida, donde fuiste tan mío y fui tan tuya que logramos inventar un nuevo idioma idéntico al amor.Hay días que el muro parece tornarse de grietas y creo verte pasar con alguna gente, creo ver tu silueta acompañada de alguna sombra y mi corazón salta deprisa porque quiere ir a buscarte pero mis manos lo detienen porque en ese cielo no queda espacio para mi, porque tu pecho ya tiene alojado otro corazón, y es justo ahí cuando las grietas comienzan a irse de nuevo, es justo aquí cuando recuerdo que mi lenguaje del amor siempre fue la libertad y esta es mi manera de quererte y este es el camino de soltarte.

Aquí se supone va tu nombre

He estado pensando en ti en estos últimos días, pasaron muchos años y creí que mi amor por ti había sido algo tan fugaz como una brisa de verano, recuerdo que te eché de menos las primeras semanas y poco a poco fui olvidándote. Creí que el amor que sentía en aquel entonces era débil y tosco, pero ahora sé que no fue así, hoy por fin me doy cuenta que en realidad te amé con cada hueso, con cada parte de mi ser… te entregué mi corazón y al final me lo devolviste completo, sin un rasguño, intacto y sano. —Y te agradezco por eso—
Fuiste un capítulo de mi vida que me gusta recordar, me gusta acordarme de tus tonterías, de tus risas y de tus ojos llenos de sol. Me gusta pensar en las promesas que el tiempo fue borrando, en los besos de despedida y en aquellos abrazos que nunca llegaron.
Ahora ya nada existe, no queda ni un vestigio de aquel amor juvenil que me hizo dibujar corazones en la última página de mis apuntes en la universidad.
Ahora hemos crecido, los años nos han golpeado y han acariciado nuestras vidas de miles de maneras, hoy sé que varios amores han pasado por tu corazón y que justo ahora debes estar con alguien tomado de su mano disfrutando el atardecer en alguna parte de la ciudad y te juro que imaginarte sonriendo y estando tontamente enamorado es algo irremediablemente hermoso, porque yo nunca quise verte triste, porque yo siempre desearé verte feliz.
Hoy no hay tiempo para mí, tu agenda ocupada borró mi nombre hace muchos años, hoy tu vida está completa, estás bien y yo también estoy bien, a decir verdad siento un poquito arrugado el corazón porque todos los recuerdos llegaron de golpe, pero ya pasará, yo estoy tranquila, después de todo estamos bien. Tú eres feliz, amas, eres amado y sigues luciendo tan bonito con en aquellos años.
Quizá en otra vida nos encontraremos de nuevo, tendremos otros rostros, otros cuerpos y otros nombres, pero sé que te reconoceré y tú me reconocerás y tal vez esa historia sea diferente a esta, tal vez esa historia si sea de aquellas que duran para siempre.

Deséame suerte

Enamorados de una vida rota
de una carcajada mueca
de unos brazos que no abrazan
de unos ojos que se les olvidó llorar.
Enamorados de un pasado inerte
de una canción sin melodía
de una distancia inequívoca
de un mar sin sal.
¿Qué tan valientes somos para lanzarnos al precipicio de un querer?
¿Y si dura menos que el aleteo de un hada?
¿Y si dura más que una pintura egipcia?
¡Ay! pero si el amor existiese, de seguro ha de llevar tu nombre.